Somos diez y seis, cuatro veces como las mujeres que compran flores. Como las lobas que danzan, ellas, es decir, nosotras, declaramos nuestra libertad. Tomamos vino, reímos y lloramos pero sobre todo leemos. Intentaré esta noche describir lo que somos, lo que ellas son, lo que soy y lo que ella es.
Ella se viste siempre de color, es como una niña, no precisamente alemana, pero es a veces rubia, castaña o incluso su química interna le ha tinturado el pelo de color rosado. A veces se ve con una de sus mejores amigas. Ella, le dice que es su hermana de luz, pero como todas, ha estado tambien en peligro, de estar cuerda por supuesto, pero afortunadamente no cayeron en el fondo del abismo. Como el Eliador, están teniendo un viaje de regreso.
Hablar de ellas tres o a veces de las cuatro, al final es como lo mismo. Lo que dice una a veces inventan que lo dijo la otra. Así pasa con ellas las hermanas, porque hay dos pares en el grupo. Muy distintas por supuesto pero al final todas temrimnamos siendo como pequeñas pacientes silenciosas, que necesitamos ser escuchadas para sanarnos y hacernos sonreír. A mí eso me hace muy feliz. Cuando yo era pequeña una de ellas vivía en la esquina de mi casa, también eran amigas del colegio. Se veía con mi hermana mayor y salían a jugar con las muñecas. A mí me gustaba que jugara conmigo porque siempre me hacía reír.
Ellas ya están en el quinto piso, pero no son las únicas, la mayor del grupo aunque no parezca, es la más parrandera. Le gusta el vallenato y como la mayoría, tiene un hijo grande. Cuando veo que ellas suben fotos orgullosas de sus hijos creciendo, formándose y algunos fuera del país, siento que se merecen más vinos, más cafés, más tinta y más tanino. Así entre letras ellas se entienden, hablando el mismo idioma. A veces está alicorado y podríamos decir que es porque ellas son de distintos países, pero no, eso no es problema.
Procuramos vivir, lo que más se pueda, a plenitud, viviendo bonito como dice ella. Si algún día nos perdemos, esperamos volver, al presente, al pasado, al inicio, donde todo comenzó. No viviermos cien años, y que podremos envejecer con dignidad, viviendo sin culpa, por ser mujeres que trabajan, estudian o que simplemente se pueden dar el lujo de no hacerlo. Ella ha dicho que puede hacerlo y quisiera poder hacerlo como ella. Pero no estan fácil, ellas están casadas, no con sus antiguos amantes que nos recuerdan cada mundial que existieron como el "goleador argentino" de ella. No, creo que él era colombiano, pero aún así cada vez que cantamos el cinco cer, es música, solamente música de alegría para nuestros recuerdos.
Finalmente, siempre el mismo día de nuestra reunión, recargamos nuestras baterías, nos llenamos de pasión con nuestros libros y nuestras historias. Es difícil decifrar este laberinto como el del nombre de la rosa, pero es muy fácil, elegir un libro, para que cada una de ellas deje salir la mujer que habita en su interior. Esta historia será como un lárgo pétalo de mar que esperamos que mueva el viento para que conozcan nuestros nomres y así no dejar de ser amigas estupendas.
*Escrito para el XII Mundial de Escritura - consigna día 5: traten de construir un texto emulando su estructura: establezcan una relación entre dos pronombres (él y ella, ella y ellos, ellas y nosotros, ustedes y yo; los que prefieran; reales o imaginarios) y describan la relación a través de pequeños contrastes, manteniendo el ritmo de la equiparación.
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